La Experiencia gastronómica Mr. Delic

 

Hace unos días recibimos una invitación para vivir una experiencia gastronómica en casa de Mr Delic, un nuevo tipo en la ciudad y que en poco tiempo se ha erigido como un referente del buen gusto. Su emblema, una corona contenida en un gorro de cocinero, le da la fama de Rey de la Cocina.

Al llegar nos condujeron a la biblioteca, un espacio de color naranja sangre, con estanterías en forma de arco de medio punto donde, en lugar de libros, Mr. Delic acumula manjares culinarios: desde vinos de las denominaciones de origen menos comunes, a las más exquisitas conservas de las rías gallegas, pasando por trufas del Piamonte, originales pastas italianas y los dulces más delicados. En su caja fuerte refrigerada conserva sus ibéricos de bellota, sus anchoas de Santoña y los quesos más deliciosos del país. Allí nos ofrecieron algunas tapas y pinchos realizados con algunos de esos productos, entre los que se contaban pinchos de ventresca con pimiento de cristal, cocas de sardinas con sandía, aguacate y aceite ahumado y cocas de brandada, cebolla confitada y piquillos asados.

Al rato, continuamos con la sorprendente experiencia gastronómica dirigiéndonos hacia la estancia contigua: el comedor, un espacio con un gran ventanal y presidido por una mesa de hierro azul ultramarino y tableros de mármol negro marquina. En la pared azul, como un gran sol alumbrando la estancia, un bodegón con algunas de las recetas favoritas de Mr. Delic. La mesa dispuesta hasta el último detalle y el chef nos tenía preparado un suculento menú marinero para compartir que nos preparó allí mismo en pocos minutos mientras nos explicaba el proceso y nos contaba acerca de las propiedades y curiosidades de la excelente materia prima: comenzamos con unas navajas La Riviere y berberechos Los Peperetes, continuamos con unos chipirones con arroz como  plato principal y terminamos con una rodajas de piña al cointreau; todo ello regado con una selección de vino blanco gallego, un albariño La Val D.O. Rías Baixas y un godello Fraga do Corvo D. O. Monterrei.

 

«[…] Ha conseguido cautivar vuestros paladares gracias a una cuidada selección de productos exclusivos, combinados de una manera única, sencilla y en pocos minutos gracias los consejos de sus chefs.»

Al terminar la sobremesa, el chef insistió en que le acompañáramos a la cocina para enseñarnos su lugar de trabajo. Allí quedamos maravillados al contemplar la pulcra estancia atravesada por una zigzagueante encimera verde musgo y presidida por un enorme bodegón que ocupaba toda la pared, donde el nombre de nuestro anfitrión, Mr. Delic, y su blasón están rodeados de un bodegón donde una pareja parece degustarlos sobre una mesa en el Jardín del Edén. Al contemplar extrañados la pulcritud de la cocina, en la que no parecía haberse realizado ningún trabajo, el chef nos miró sonriendo y nos dijo:

– Ese es el secreto de Mr. Delic: ha conseguido cautivar vuestros paladares gracias a una cuidada selección de productos exclusivos, combinados de una manera única, sencilla y en pocos minutos gracias los consejos de sus chefs.

Un lujo desconocido por la masa, que no está al alcance de todos, no porque sea caro, sino porque es diferente a lo convencional…y eso, realmente, es el verdadero lujo

Las tres estancias en las que habíamos estado tenían algo en común: nos transmitieron una idea de lujo contemporáneo y jóven, lejos de los tan manidos estilos que predominan de un tiempo a esta parte, todos hartos ya de los vintages, tropicales e industriales. Su estilo va más allá: quiere alcanzar un lujo excéntrico, un lujo desconocido por la masa, que no está al alcance de todos, no porque sea caro, sino porque es diferente a lo convencional…y eso, realmente, es el verdadero lujo. Entrar en la casa de Mr. Delic había sido como penetrar en el interior de uno de los edificios de una pintura de Giorgio de Chirico habitados por uno de los discípulos del Grupo Memphis: un diseño minimalista pero recargado, posmoderno, surrealista…Estancias donde predominan las geometrías rotundas y los colores planos, como si de pequeños sets de rodaje se tratara.

Un ser misterioso y magnético en el que todos querríamos sentirnos reconocidos.

Sin salir de nuestro asombro ante tal experiencia gastronómica, nos dirigimos a la salida, nos despedimos y al regresar al mundo real nos dimos cuenta de que no habíamos conseguido ver a Mr. Delic en persona, pero estábamos cautivados con la sensación de haber conocido a una persona cosmopolita, soñadora, generosa, detallista…un bon-vivant y un sibarita al que le encanta disfrutar de los placeres de la vida en compañía, sin importarle el precio económico sino el valor de la experiencia gastronómica. Un ser misterioso y magnético en el que todos querríamos sentirnos reconocidos.

 

Yo selecciono los productos gourmet y te propongo un menú. Tú te preparas un festín en 15 minutos. Así de sencillo.